jae Tanaka
No voy a insistir más de lo necesario en lo que ya he visto que se ha ahondando en otros blogs, pero hay que decirlo, si alguien llega a esta novela por el reclamo de que es la obra definitiva sobre el 11-S, que se vaya olvidando de encontrar la más mínima referencia al acontecimiento que ha llevado a la reinvención el mundo moderno.
En lo que sí voy a hacer hincapié es que Kapitoil sería una gran novela... si tuviese algo que contar. Está bien escrita, muy bien escrita, y tiene un protagonista que, sin ser un total desconocido para la narrativa (es una especie de Sheldon Cooper qatarí), consiguió captar mi atención durante las escasas trescientas páginas en las que le seguimos por una Nueva York de finales de los noventa que bien podría ser la actual, pues la única función que tiene el contexto histórico en la novela es la de propiciar que el protagonista viaje a los Estados Unidos para contrarrestar gracias a su portentosa mente analítica el por entonces temido Efecto 2000 en la red de ordenadores de un conglomerado financiero. A partir de ahí, cualquier intento de la novela de ahondar en las tramas económicas de Wall Street o de acercarse a la fecha del 11-S es hábilmente esquivado por el autor, que hace gala de un excelente juego de cintura que le permite no mojarse el culo ni siquiera para decidir si prefiere ketchup o mostaza en su hamburguesa. En cambio, nos pasea (y que conste que es un paseo muy agradable y bien llevado) por un juego de relaciones y equívocos culturales que desde luego podrían llevar al cine Sandra Bullock y el guaperas mediterráneo de turno, un Ashton Kutcher con moreno de cabina, por ejemplo. Nada en la trama es reseñable, nada sorprende, nada, a excepción de la gran prosa de Tedy Wayne, te hace llegar sin sufrir al final de la obra.
Y es que ese es su único punto fuerte: la prosa, un uso impecable de la primera persona que hace del excéntrico discurso interno del personaje el verdadero protagonista de la novela.
Para cerrar: si queréis leer un gran ejercicio de estilo, Kapitoil merece la pena, si queréis leer una novela, buscad en otro sitio.