jae Tanaka
Es necesario que Ignatius J. Reilly exista, para que podamos odiarlo.
Esa frase no es mía, sino de mi señora. Todos los méritos para ella. Pero es verdad, si Ignatius no existiese, tendríamos que crearlo.
La conjura de los necios es, sin duda, una de las mejores cosas que se han escrito nunca, o mejor dicho, Ignatius J. Reilly es uno de los mejores personajes creados jamás, está tan terriblemente bien construído que se puede considerar un "bazinga!" directo a todos los que alguna vez hemos intentado escribir, y también a todos los que alguna vez han conseguido publicar algo, Premios Nobel, Planeta, Nébula y cualquier otro premio literario de cualquier galaxia.
Hablar de La Conjura de los Necios es hablar de Ignatius, y en los pocos capítulos en los que está ausente estás deseando que vuelva a aparecer. Es tan odiosamente repugante que necesitas saber más de el. Es adictivo. Es como Justin Bieber, pero en gordo: por mucho que te repugne, no puedes apartar la mirada. Es fatuo, pedante, maleducado, es un imbécil de manual, un capullo al que abofetearías hasta que se te quedasen las manos dormidas. Su comportamiento ante cualquier situación es siempre el incorrecto, el exagerado, es antisocial y molesto, y... me siento profundamente cercano a él en su misantropía congénita.
Adoro a Ignatius tanto como le odio, y la única pega que le puedo poner a esta novela es que se acaba.

1 Response
  1. gema Says:

    Una de las OBRAS MAESTRAS, sin duda, de la literatura de los EEUU del pasado siglo, no solo por Ignatius, sino por todo lo que le rodea, los personajes, la atmosfera, la ciudad, las ideas y sus contraposiciones, sus yuxtaposiciones y sus antagonismos...
    Es una de mis novelas favoritas, añoro y detesto por igual a Ignatius, me gustaría conocerle para poder matarle...tengo sentimientos totalmente encontrados hacia su persona.
    Me alegro de que te haya gustado...en un tiempo necesitarás releerla para reencontrarte con una nueva opinión sobre tan importante personajillo