Eduardo Martínez

Habitualmente en mi bitácora particular voy colgando, a modo de recordatorio de lectura, las portadas y títulos del libro que me tiene enfrascado en cada momento. Con el libro del que me voy a ocupar no he tenido tiempo, puesto que me enganchó un viernes por la noche y no pude soltarlo hasta que pasé su última página tan solo 24 horas después. Y es que, en ocasiones, al igual que en el amor con los libros también hay flechazos. Y así ha sido con este pequeño gran libro, esta magnífica novela, “El Bolígrafo de gel verde”.

Antes de hablar de la novela en sí merece la pena hablar un poco de la forma, totalmente atípica, por la que ha llegado a todas las librerías de España. Eloy Moreno, el padre de la criatura, no se conformó solo con poner en negro sobre blanco la historia que la sustenta. Y no solo se pagó de su bolsillo, que ya es mucho, su primera edición, autoedición. Con una confianza encomiable, y un grado de sacrificio sobrehumano, se encargó de enseñarla a libreros, de pasar largas horas en la puerta de las librerías dando mil y una razones para leer su novela. Luchó con uñas y dientes como solo puede hacer un padre por amor a su hijo. Y el premio no fue “solo” el vender más de mil ejemplares a través de internet (que tratándose de una autoedición es un fenómeno digno de estudio), sino que logró que una de las grandes, Espasa (parte fundamental del grupo editor más fuerte del país, el Grupo Planeta) le fichase para que hijo llegase a todas las librerías de España.

¿Realmente “El bolígrafo de gel verde” se merece ese gran salto? La respuesta es un grandísimo y contundente sí. Porque esta novela, escrita a modo de diario, es una novela que habla de mi. Habla de ti, de cualquiera de nosotros. Es un relato descorazonador y a un tiempo esperanzador del tiempo que nos ha tocado vivir, de cómo vivimos nuestras cortas vidas, de cómo nuestros pocos años de vida los reducimos a espacios y tiempos miserables. Es una muestra genial de cómo la en apariencia anodina vida de un hombre gris puede convertirse en una novela apasionante. Reconozco que en ocasiones me produjo una desazón tremenda el descubrir como Eloy Moreno se ha metido de lleno en mi vida a través de la vida de un personaje anónimo. No revelaré nada de la trama, puesto que como bien se encarga Eloy Moreno de decir, si quieres saber de qué trata solo tienes que leerla. Y de verdad, de todo corazón, esta novela merece ser leída. Que digo merece, tiene que ser leída. No deje pasar usted la oportunidad, querido visitante de Billetes de ida y vuelta, de descubrir un libro de los que nos recuerda lo hermoso que es leer.
2 Responses
  1. gema Says:

    lo quieroooooo, has conseguido qu eme apetezca leerlo!


  2. Eloy Says:

    Muchísimas gracias por este artículo!

    Un abrazo.