jae Tanaka
En esta segunda novela de la Trilogía del Valle del Viento Helado, el enano Gimli, perdón, quería decir Bruenor, parte en busca de la legendaria ciudad de Moria, perdón, quería decir Mitrhill Hall, que tras ser abandonada por los enanos ha sido tomada por los goblins, perdón, quería decir los duergar y encierra en sus entrañas a un mal ancestral, el poderoso Balrog, perdón, quería decir el dragón Tiniebla Resplandeciente. Finalmente, Gandalf, perdón, quería decir Bruenor, se precipitará junto con el Balrog, perdón, quería decir el dragón, al abismo del Paso de Khazad-Dun, perdón, quería decir del Paso de Garumn.

No estoy diciendo nada que no se sepa. Todo friki de los Reinos Olvidados sabe que Ríos de Plata es un "como molaría que a los personajes los Reinos les pasasen las cosas de Las Dos Torres". La coña del asunto es que aun siendo un calco de la mejor novela de fantasía épica de la historia, el segundo libro del Valle del Viento Helado engancha, y sus momentos dramáticos resultan tan conmovedores como los de su "hermano mayor", además de que en este sale el impagable Dirzzt, y en el Señor de los Anillos no!!.
Si se me permite, diré que me gusta mucho más la lucha de Bruenor con el dragón (epiquísimo momento el del salto con el barrill de aceite y la capa en llamas!!!) que el escueto "Gandalf se cae arrastrado por el Balrog" de Tolkien, que sí, que es genial describiendo parajes y costumbres, pero en lo que son las hostias se queda un poco corto para mi gusto.


2 Responses
  1. gema Says:

    genial...pero para qué hacen falta más palabras de las necesarias si con la belleza de cuatro se puede resumir un combate cuerpo a cuerpo.
    Estamos hablando de un maestro como Tolkien, que se podía permitir lujos como ese...no hacen falta más palabras para describir algo, el escritor debe jugar y utilizar la imaginación del lector...y eso lo sabía hacer muy bien Tolkien.


  2. Vale. Que Salvatore mole tiene un pase. Hasta yo me lo pase bien leyendo las primeras aventuras del elfo oscuro. Vale. Que la copia de las dos torres en plan superproducción de Roland Emmerich sea la caña de entretenida es incluso creible. Vale. Pero lo que no te paso es eso de venderme la "amoto" con la escena del Balrog. La escena de Tolkien es absolutamente épica. Inmejorable. Léala usted maese Almazán:

    "La figura oscura de estela de fuego corrió hacia ellos. Los orcos aullaron y se
    desplomaron sobre las losas que servían como puentes. Boromir alzó entonces el
    cuerno y sopló. El desafío resonó y rugió como el grito de muchas gargantas bajo la
    bóveda cavernosa. Los orcos titubearon un momento y la sombra ardiente se detuvo.
    En seguida los ecos murieron, como una llama apagada por el soplo de un viento
    oscuro, y el enemigo avanzó otra vez.
    -¡Por el puente! - gritó Gandalf, recurriendo a todas sus fuerzas ¡Huid! Es un
    enemigo que supera todos vuestros poderes. Yo le cerraré aquí el paso. ¡Huid!
    Aragorn y Boromir hicieron caso omiso de la orden y afirmando los pies en el suelo
    se quedaron juntos detrás de Gandalf, en el extremo del puente. Los otros se detuvieron
    en el umbral del extremo de la sala, y miraron desde allí, incapaces de dejar que Gandalf
    enfrentara solo al enemigo.
    El Balrog llegó al puente. Gandalf aguardaba en el medio, apoyándose en la vara
    que tenía en la mano izquierda; pero en la otra relampagueaba Glamdring, fría y blanca.
    El enemigo se detuvo de nuevo, enfrentándolo, y la sombra que lo envolvía se abrió a
    los lados como dos vastas alas. En seguida esgrimió el látigo y las colas crujieron y
    gimieron. Un fuego le salía de la nariz. Pero Gandalf no se movió.
    -No puedes pasar -dijo. Los orcos permanecieron inmóviles y un silencio de muerte
    cayó alrededor-. Soy un servidor del Fuego Secreto, que es dueño de la llama de Anor.
    No puedes pasar. El fuego oscuro no te servirá de nada, llama de Udûn. ¡Vuelve a la
    Sombra! No puedes pasar.
    El Balrog no respondió. El fuego pareció extinguirse y la oscuridad creció todavía
    más. El Balrog avanzó lentamente y de pronto se enderezó hasta alcanzar una gran
    estatura, extendiendo las alas de muro a muro; pero Gandalf era todavía visible, como
    un débil resplandor en las tinieblas; parecía pequeño y completamente solo; gris e
    inclinado, como un árbol seco poco antes de estallar la tormenta.
    De la sombra brotó llameando una espada roja.
    Glamdring respondió con un resplandor blanco.
    Hubo un sonido de metales que se entrechocaban y una estocada de fuego blanco.
    El Balrog cayó de espaldas y la hoja le saltó de la mano en pedazos fundidos. El mago
    vaciló en el puente, dio un paso atrás y luego se irguió otra vez, inmóvil.
    -¡No puedes pasar! -dijo.
    El Balrog dio un salto y cayó en medio del puente. El látigo restalló y silbó.
    -¡No podrá resistir solo! - gritó Aragorn de pronto y corrió de vuelta por el puente-.
    ¡Elendil! -gritó-. ¡Estoy contigo, Gandalf!
    -¡Gondor! -gritó Boromir y saltó detrás de Aragorn.
    En ese momento, Gandalf alzó la vara y dando un grito golpeó el puente ante él. La
    vara se quebró en dos y le cayó de la mano. Una cortina enceguecedora de fuego blanco
    subió en el aire. El puente crujió, rompiéndose justo debajo de los pies del Balrog y la
    piedra que lo sostenía se precipitó al abismo mientras el resto quedaba allí, en
    equilibrio, estremeciéndose como una lengua de roca que se asoma al vacío.
    Con un grito terrible el Balrog se precipitó hacia adelante; la sombra se hundió y
    desapareció. Pero aún mientras caía sacudió el látigo y las colas azotaron y envolvieron
    las rodillas del mago, arrastrándolo al borde del precipicio. Gandalf se tambaleó y cayó
    al suelo, tratando vanamente de asirse a la piedra, deslizándose al abismo.
    -¡Huid, insensatos! -gritó, y desapareció."