Eduardo Martínez

La literatura de género fantástico (incluyendo en esto todas sus posibles variantes y etiquetas) desde hace cosa de una década está viviendo un momento de auténtico esplendor. A la estela de George R.R. Martin y su ”Canción de Hielo y Fuego” han surgido una serie de figuras que han engrandecido un género que pareció durante décadas avocado a imitar hasta el infinito, con mayor o menor acierto, el modelo del maestro Tolkien. A la figura del ya mencionado Martin hay que unir las de Andrzej Sapkowski, R. Scott Bakker y Steven Erikson, los cuatro ases de la baraja de la fantasía contemporánea. Si algún día soy capaz de terminarlo, prometo colgar en estas mismas páginas una serie de artículos que diseccionan el actual estado, maravilloso estado, del género fantástico.

El caso es que de la mano de estos “monstruos” ha aparecido una nueva hornada de escritores que, siguiendo estas sendas recién abiertas, están construyendo un monumento literario fascinante. De entre los nuevos talentos, por llamarlos de alguna manera, para este servidor de ustedes hay uno que destaca sobremanera, y que tiene trazas de situarse a la altura de los cuatro reyes de la baraja. No hablo de otro que Joe Abercrombie.

Lo primero, antes de hacer mi pequeña crítica de “La mejor venganza”, última novela aparecida en castellano de Abercrombie, hay que dar las gracias a la excepcional labor editorial de Alianza, que a través de su sello Runas ha permitido al público de habla hispana el disfrutar de la obra de Abercrombie en un plazo de tiempo realmente escaso entre su publicación inicial en lengua inglesa y la presente traducción. Para todo aquel interesado, Alianza tiene pensado traducir y publicar en breve la última novela de Abercrombie, “The Heroes”. Esperemos que, al igual que en el caso de “La mejor venganza”, vuelvan a contar para la traducción con Javier Martín Lalanda. Una garantía, sin lugar a dudas.

Tras esta larga introducción, paso a recomendarles a ustedes, amables lectores de “Billetes de ida y vuelta”, la novela titulada “La mejor venganza”.
En primer lugar, amables lectores, si ustedes creen que la literatura fantástica es cosa de niños o adolescentes, ya pueden caerse del guindo de una puñetera vez. Es más, si se han planteado regalar algún libro de fantasía a ese familiar suyo, ya sea un hijo o un nieto, quítense esa idea de la cabeza de forma inmediata. “La mejor venganza” es una obra dura. Durísima. ¿Literatura fantástica? Quizás. Si tenemos en cuenta que la historia que narra está situada en una tierra imaginada llamada Styria, trasunto de la Italia renacentista, entonces podemos decir que es una obra fantástica. Pero aquí es donde termina cualquier relación entre esta novela y la dragonada de turno.

“La mejor venganza” narra la historia de Monzcarro Murcatto, Monza, ambiciosa capitana de la famosa compañía de mercenarios llamada Las mil espadas. Cuenta la historia de cómo es traicionada y dada por muerta cuando su popularidad amenaza a la de su poderoso patrón, y como planea llevar a cabo su venganza. En cuanto a la trama, hasta aquí puedo leer. Como ven ustedes, el título no engaña en absoluto. Llegados a este punto es cuando hay que hablar de la literatura de Abercrombie, y de cómo lo que apuntaba ya en sus anteriores novelas (la trilogía de La Primera Ley, ambientada en el mismo mundo, y cuyos secundarios, al menos en parte, son aquí protagonistas) se ha convertido en marca de la casa.

Para empezar Abercrombie ignora de forma metódica las canónicas distinciones entre el bien y el mal. Es más, bien mirado, la inmensa mayoría de sus protagonistas son unos auténticos hijos de la gran puta. Lo mejor de cada casa. El grupo que alista Monza, para que se hagan ustedes idea de la catadura moral de la heroína de la historia diremos que es apodada la “carnicera de Caprile”, lo forman asesinos y matones de la peor catadura. Gente traicionera y sin escrúpulos, y que, tan solo en contadas excepciones, tiene algún tipo de código ético. Y lo más fascinante es que Abercrombie los hace humanos, consigue que los comprendas, e incluso, que simpatices con ellos. Ahora bien, más vale no encariñarse mucho con ninguno de ellos, porque el padre de la criatura es tan cruel con ellos como el mundo que describe. Capaz de sorprenderte una y otra vez con giros de trama tan bien planeados como ejecutados, Abercrombie prescinde de un estilo preciosista para entroncarse en la más antigua tradición de la Espada y brujería (leer a Abercrombie en ocasiones es como leer a un heredero moderno de Robert E. Howard), cuyo sello de calidad consiste en una prosa seca y brutal. La economía del lenguaje tiene un aroma feroz, y trasmite la violencia necesaria como para ser capaz de moverte las entrañas. El escenario se dibuja con cuatro pinceladas (ya se encargará de rematarlo la imaginación del lector) para derrochar toda su calidad en la acción y el desarrollo de los personajes. Los diálogos son brillantes, y no se andan con florituras. Y las escenas de sexo, que las hay, son un ejemplo de cómo debe de escribirse una escena así sin que parezca un añadido gratuito que solo busca el morbo o vender más.
Abercrombie hace esto y más sin necesitar recurrir a una trilogía (tal y como hizo en su primera obra), en algo más de 800 páginas que se devoran con una facilidad pasmosa. Si bien se agradece haber leído las novelas de La Primera Ley (ya hemos dicho que muchos de los protagonistas de La mejor venganza aparecían como secundarios en dicha trilogía), no es necesario en absoluto haberlo hecho para disfrutar de esta historia digna de la mejor novela negra. Y si personajes como Glotka, el inquisidor tullido, o Logen Nueve Dedos, el Sanguinario, pasaron al Olimpo de los grandes personajes de la literatura fantástica, Monza y su compañía de indeseables (el infame Nicomo Cosca, el maestro envenenador Castor Morveer, Amistoso…) les harán una compañía bien merecida.

En definitiva, si alguno de ustedes, amables lector de esta bitácora, quieren descubrir que se han perdido algo demasiado bueno ignorando, o bien ya es lector del género y duda sobre qué libro pedirle a los Reyes Magos, La mejor venganza ha de convertirse en su primera elección. Palabra del Espíritu de las Navidades Pasadas, que algo sabe de esto.
2 Responses
  1. wherter Says:

    Simplemente genial. me ha parecido una crítica excelente.
    Abercrombie me ha hecho ver que todavía hay genios a la espera de llegar al gran público, lo bueno es que yo ya lo he descubierto. A ver cuándo se dan cuenta todos esos admiradores de este género tan genial.


  2. Anónimo Says:

    Un poco tarde el comentario pero bien dicho yo estoy empezando la trilogia de la primera ley y estoy enganchado esperare a terminar la trilogia y voy por lo demas que haya escrito abercrombie