gema
Segundo de los cinco números que componen la saga de Los hijos de la tierra de Jean M. Auel.
Ayla, después de haber sido expulsada del clan por Broud y ser maldecida y dada por muerta vaga por las tierras hasta que llega a un valle donde vive una colonia de caballos, ahí decide establecerse durante un tiempo hasta que continúe su camino para encontrar a los Otros, tal y como le pidió Iza. Mientras tanto Jondalar y su hermano Thonolan han emprendido su viaje, un viaje que les hará conocer nuevos pueblos y nuevas lenguas, y como no, vivir y sufrir nuevas experiencias que le harán crecer como homo sapiens. Jondalar es un hombre guapo de increibles ojos azules por el que todas las mujeres se sienten atraidas y con el que todas quieren tener los Placeres para honrar a la madre, Jondalar conociendo su atractivo se ha preocupado por conocer más las formas de dar placer a las mujeres y honrar a la donii.
Mientras tanto, Ayla comienza su vida en solitario, y adopta y desarrolla su gran amistad con los animales, adopta a Whinney, una yegua huerfana por culpa de la misma Ayla, y también a Bebe, un leon cavernario que le hará conocer a Jondalar.
Es, como he dicho, el segundo de los cinco títulos que componen esta colección. Para mi, el más flojo, en este libro Auel mete nuevos personajes que acompañarán a partir de este libro a Ayla en su viaje vital. Demasiada paja en la que describe datos sin importancia para el desarrollo de la historia, hay veces que el libro parece de encargo...Ayla cada vez se transforma más en la mujer perfecta que todas hubieramos querido ser.
Un libro de transición dentro de la saga.