jae Tanaka
Recuperar aficiones perdidas es una de las cosas más placenteras que un ser humano puede hacer con la ropa puesta.
El rol ha sido siempre uno de mis mayores vicios, pero con esto de crecer e independizarse fuimos perdiendo la posibilidad de jugar asiduamente. Ahora que todos nos hemos ido asentando en nuestras "nuevas vidas" nos hemos propuesto recuperar esas tardes de "alta aventura" con Coca-Cola y Fritos, y hemos empezado una campaña de D&D. Los aventureros son Michel y su mujer Cris (mago y bruja), mi mujer Gema (guerrera) y esperemos que Edu pueda unirse con su paladín o clérigo. El transfondo, los maravillosos Reinos Olvidados de Ed Greenwood.
Para irme metiendo en harina (voy a ser el Dungeon Master) he empezado la Trilogía del Valle del Viento Helado, protagonizada por el que, hasta la aparición de Geralt de Rivia ha sido (y en mi corazoncito lo sigue siendo) el personaje más carismático de la litratura fantástica, Drizzt Do'Urden, el elfo oscuro de las cimitarras gemelas. Le acompañan el bárbaro nobles, el enano tozudo y el halflings tramposo, y se enfrentarán a apestosos trolls, retorcidos hechiceros, brutales orcos y cobardes goblins. No hay rebuscadas tramas metafísicas, no hay giros de guión, no hay prosa poética, sólo aventuras de las de toda la vida, de las de Errol Flynn y Lancaster.
Que nadie espere una revolución del género (para eso tenemos a Tolkien, a Sapkowsky o a Bakker), pero es imposible aburrirse leyendo estas novelas, es imposible no encariñarse con tan arquetípicos personajes, y recuperar un poco de esa inocencia con la que uno se leía el primer volumen de las Crónicas de la Dragonlance.
Si piensas que la novela fantástica no se merece el apelativo de "literatura", ni te acerques a estos libros, mejor leeté algo de Saramago en el sofá de un Starbucks y consulta el mail en tu IPhone.


1 Response
  1. gema Says:

    mmmm...y qué te digo yo aquí.
    Ya sabes que no soy lectora de literatura fantástica, quizá es que aún nadie me ha educado para ello (ni para la ciencia ficción), pero también tengo que decirte que hay miles de novelas que leería antes que volver a leer a Saramago, incluso ahora que se ha muerto.
    En fin, que es un libro que no leeré ya sabes...pero tampoco es un libro que criticaré por no tener frases metafísicas.
    Que cada uno lea lo que le apetezca, lo que quiera y lo que desee..sin molestar ni menospreciar al resto. Si tu disfrutas con tu libro..genial, si a alguien le molesta lo que leas, sea el soporte que sea, allá el.