gema
De vez en cuando hay libros que te sorprenden y en esos momentos da gusto encontrarse con la literatura de pequeñas historias.
Durante la depresión américana de los años 30, Jacob pierde todo aquello que le une con la realidad: a sus padres, su futuro como veterinario y su vida organizada, con aquella depresión se encuentra una noche en uno de los vagones del tren de los hermanos Benzini. Allí crecerá para convertirse en 3 meses en la persona que posteriormente fue.
Un relato cargado de sentimiento, de imágenes, de sensaciones.

A mi, que me encanta el circo clásico, si ese de animales, trapecistas, hombres forzudos, mujeres gordas y barbudas, payasos con perritos, caballos y saltimbanquis me ha tocado el corazón. Me ha hecho recordar las tardes de domingo en que cogida de la mano de mi padre íbamos a ver el espectáculo más maravilloso del mundo, con el olor a palomitas y a arena, los restos de comida de los animales mezclados con los olores de la gente, el aroma que desprende un circo y el olor libre de sus titiriteros.
Encontrarme con Jacob, August, Marlena, Rosie, Walter, Queenie, Camel, Bobo, Tío Al y todos los artistas y los palurdos me han trasladado a un tiempo en que la infancia me supuraba por la piel y la inocencia me hacía llorar ante el temor de la caída del funambulista, me han llevado a un tiempo en que la vida era más fácil y más inocente. Aquel tiempo en que la aventura se ocultaba bajo una carpa roja, verde o azul, bastante más ajada de lo que yo nunca hubiera podido ver.
Me encanta el circo, me ha encantado este libro, lo he devorado como se devoran los libros de fotografía cuando algo te entusiasma, he visto colores, texturas y sensaciones. Me he emocionado ante las reacciones de los animales y de algunas personas.
Un libro que es capaz de hacerme sentir cosas siempre será bienvenido en mi biblioteca.
Lo malo...se está haciendo una película y Robert Pattison será Jacob...espero que aprenda algo de Sean Penn, un gran August o Tío Al.