Eduardo Martínez

Cuando somos niños nuestro mundo está poblado por mil y un seres imaginarios, por lugares de fantasía. El flautista de Hamelín o el marqués de Carabás, el gato y sus fabulosas Botas de Siete Leguas, el feroz lobo del bosque, brujas o hadas; todos ellos viven dentro de nosotros y son tan reales como nuestros adultos. Sin embargo llega un día, más tarde o más temprano, que los desterramos a lo más profundo e nuestro ser, creyendo que se han ido para siempre. Craso error.

Obras como esta que me ocupa se encargan de devolvernos, aunque solo sea por unas horas, al lugar que habitábamos en nuestra infancia y del que nunca deberíamos de haber salido. Stardust es un hermoso y perfecto cuento de hadas. Es esto, y algo más. Es una magnífica obra de arte.

Neil Gaiman, para los que pululamos por el mundillo de la subcultura (desde el cariño), no necesita presentación. Sin embargo para el común de los mortales no viene nada mal. Este escritor británico, nacido en 1960 en Porchester, ha alcanzado reconocimiento mundial gracias a su labor como guionista de comics. Su obra más destacada, The Sandman, está ampliamente reconocida como uno de los comics más originales e influyentes de la historia del Noveno Arte. Sin embargo Gaiman, que ha seguido trabajando de forma principal en el mundo del comic, tiene una obra literaria nada desdeñable, en la que destaca con luz propia su producción de cuentos y novela corta. Y, en la opinión de este humilde lector, es en este último medio donde el genio de Gaiman brilla con luz propia. Porque Neil Gaiman es un narrador de cuentos sublime, capaz de devolver a la vida el universo tradicional de los cuentos de hadas sin que pierda ni un ápice de modernidad en el proceso. Cuando vemos el mundo a través de Gaiman descubrimos, asombrados, que la magia subyace en todas las cosas; que lo fantástico convive con lo real en armonía, y que tan solo hay que saber mirar para encontrar.

De la obra de Gaiman es difícil escoger un solo libro que recomendar. Es más, recomiendo todos. Pero como hay que empezar por alguno en especial, ahora que la canícula estival nos tortura y los libros se convierten en un refugio extraordinario, Stardust es la recomendación de este lector.

Stardust, que cuenta con una notable adaptación cinematográfica que he aprovechado para ilustrar estas líneas, es la clásica historia de un joven, Tristran Thorn que parte en un viaje asombroso en busca de una estrella fugaz caída, luchando por lograr el deseo de su corazón. Una historia que hemos leído miles de veces, pero jamás tan bien escrita como aquí. Un cuento de hadas a un tiempo clásico y a un tiempo moderno. Una joya en forma de libro, un billete para regresar al mundo de nuestra infancia, al País de las Hadas. Querido lector, si usted añora los días felices de la infancia, y quiere volver a sentir ese asombro que solo se siente en la niñez, aunque solo sea por un instante, este es su libro. Palabra del Espíritu de las Navidades Pasadas, que algo entiende de esto.