gema
Un cuento para niños que comienza en la noche más fria de Edimburgo. En la casa de la doctora Madeleine nace un niño con el corazón congelado, y ella, como reparadora de cosas imposibles tiene que ponerle un corazón de repuesto...qué mejor que un reloj de cuco que le hará vivir, pero eso si, con tres importantes premisas:

Uno: NO TOQUES LAS AGUJAS.Dos: DOMINA TU CÓLERA.
Tres: NO TE ENAMORES NUNCA.

LA MECÁNICA DEL CORAZÓN DEPENDE DE ELLO


El problema empieza cuando Jack conoce a la joven cantante Acacia, entonces su vida dará un giro, conocerá el mundo del que Madeleine le ha intentado mantener al margen y viajará en busca de su bella y miope amante.

Mathias Malzieu es un famoso cantante de Rock en Francia y autor de varios relatos cortos, entre ellos este último que se llevará proximamente al cine...o eso dicen.

Es un cuentecillo lleno de magia, metáforas, risas, amor y odio, con una lírica francesa enmarcada en toques roqueros y andaluces, con luces y sombras, rico y pobre, frio y ardiente.
Un cuento que disfrutar no solo en las noches más frias en las que pueden nacer personajes tan singulares como Little Jack, sino en los días más luminosos y calientes en los que Miss Acacia puede entonar una de esas canciones flamencas que hacen restallar las manillas del corazón de Jack para que prácticamente deje de latir.
Para leer despacio, disfrutando de la prosa tan rica y tan francesa...un placer de librito.
2 Responses
  1. Tiene buena pinta, pero para libros de este tipo me quedo con "genealigía de la lluvia"


  2. La tercera vez en dos días que me recomiendan el libro. Y las tres veces de lectores con un gusto exquisito. Nada, a buscarlo voy. Por cierto, el autor es, a su vez, cantante de una banda de pop/rock francesa llamada Dionysos. Esta banda ha compuesto una canción que es algo así como la banda sonora o versión musical si se prefiere del libro. Aquí dejo el enlace.

    http://www.youtube.com/watch?v=W9QtJERu_2E

    Lo dicho, a la caza del libro voy. Por cierto, una alegría comprobar que, empujoncito a empujoncito los billetes siguen vivos. ¿Se puede saber a que espera usted, señór Almazán?