gema
Un cuento para niños que comienza en la noche más fria de Edimburgo. En la casa de la doctora Madeleine nace un niño con el corazón congelado, y ella, como reparadora de cosas imposibles tiene que ponerle un corazón de repuesto...qué mejor que un reloj de cuco que le hará vivir, pero eso si, con tres importantes premisas:

Uno: NO TOQUES LAS AGUJAS.Dos: DOMINA TU CÓLERA.
Tres: NO TE ENAMORES NUNCA.

LA MECÁNICA DEL CORAZÓN DEPENDE DE ELLO


El problema empieza cuando Jack conoce a la joven cantante Acacia, entonces su vida dará un giro, conocerá el mundo del que Madeleine le ha intentado mantener al margen y viajará en busca de su bella y miope amante.

Mathias Malzieu es un famoso cantante de Rock en Francia y autor de varios relatos cortos, entre ellos este último que se llevará proximamente al cine...o eso dicen.

Es un cuentecillo lleno de magia, metáforas, risas, amor y odio, con una lírica francesa enmarcada en toques roqueros y andaluces, con luces y sombras, rico y pobre, frio y ardiente.
Un cuento que disfrutar no solo en las noches más frias en las que pueden nacer personajes tan singulares como Little Jack, sino en los días más luminosos y calientes en los que Miss Acacia puede entonar una de esas canciones flamencas que hacen restallar las manillas del corazón de Jack para que prácticamente deje de latir.
Para leer despacio, disfrutando de la prosa tan rica y tan francesa...un placer de librito.
Eduardo Martínez

Cuando somos niños nuestro mundo está poblado por mil y un seres imaginarios, por lugares de fantasía. El flautista de Hamelín o el marqués de Carabás, el gato y sus fabulosas Botas de Siete Leguas, el feroz lobo del bosque, brujas o hadas; todos ellos viven dentro de nosotros y son tan reales como nuestros adultos. Sin embargo llega un día, más tarde o más temprano, que los desterramos a lo más profundo e nuestro ser, creyendo que se han ido para siempre. Craso error.

Obras como esta que me ocupa se encargan de devolvernos, aunque solo sea por unas horas, al lugar que habitábamos en nuestra infancia y del que nunca deberíamos de haber salido. Stardust es un hermoso y perfecto cuento de hadas. Es esto, y algo más. Es una magnífica obra de arte.

Neil Gaiman, para los que pululamos por el mundillo de la subcultura (desde el cariño), no necesita presentación. Sin embargo para el común de los mortales no viene nada mal. Este escritor británico, nacido en 1960 en Porchester, ha alcanzado reconocimiento mundial gracias a su labor como guionista de comics. Su obra más destacada, The Sandman, está ampliamente reconocida como uno de los comics más originales e influyentes de la historia del Noveno Arte. Sin embargo Gaiman, que ha seguido trabajando de forma principal en el mundo del comic, tiene una obra literaria nada desdeñable, en la que destaca con luz propia su producción de cuentos y novela corta. Y, en la opinión de este humilde lector, es en este último medio donde el genio de Gaiman brilla con luz propia. Porque Neil Gaiman es un narrador de cuentos sublime, capaz de devolver a la vida el universo tradicional de los cuentos de hadas sin que pierda ni un ápice de modernidad en el proceso. Cuando vemos el mundo a través de Gaiman descubrimos, asombrados, que la magia subyace en todas las cosas; que lo fantástico convive con lo real en armonía, y que tan solo hay que saber mirar para encontrar.

De la obra de Gaiman es difícil escoger un solo libro que recomendar. Es más, recomiendo todos. Pero como hay que empezar por alguno en especial, ahora que la canícula estival nos tortura y los libros se convierten en un refugio extraordinario, Stardust es la recomendación de este lector.

Stardust, que cuenta con una notable adaptación cinematográfica que he aprovechado para ilustrar estas líneas, es la clásica historia de un joven, Tristran Thorn que parte en un viaje asombroso en busca de una estrella fugaz caída, luchando por lograr el deseo de su corazón. Una historia que hemos leído miles de veces, pero jamás tan bien escrita como aquí. Un cuento de hadas a un tiempo clásico y a un tiempo moderno. Una joya en forma de libro, un billete para regresar al mundo de nuestra infancia, al País de las Hadas. Querido lector, si usted añora los días felices de la infancia, y quiere volver a sentir ese asombro que solo se siente en la niñez, aunque solo sea por un instante, este es su libro. Palabra del Espíritu de las Navidades Pasadas, que algo entiende de esto.