Eduardo Martínez

Llegan ya los días de rigor estival, y aunque el tiempo nos pide, quizás, recurrir a la novela más sencilla para evadirnos, no puedo resistirme a entregar este billete. Probablemente el más especial de cuantos he dejado aquí constancia. En estos días en los que media España acaba viajando hacia las playas mediterráneas, es el mejor momento para que ustedes descubran el Breviario Mediterráneo de Predrag Matvejevic.

El Breviario Mediterráneo es algo más que un simple libro. No es solo un ensayo, ni una novela, ni un libro de viajes; es mucho más que todo eso. Es una pequeña y hermosísima pieza de orfebrería. Este breviario es un pedazo del único mar que podemos gritar con orgullo que es nuestro. El Breviario de Matvejevic es, quizás, la obra más hermosa que jamás se haya escrito acerca de este mar centro del mundo. Es salitre, genista, y olivar; es sombra de parras en la plaza pública, mujeres vestidas de negro con mirada triste y sabia, a la espera de hombres que partieron en cóncavas naves de negra panza a lejanas guerras. Penélope eterna bajo un sol cálido y en ocasiones cruel. El breviario Mediterraneo es todas y cada una de las múltiples facetas de un mar de antiguos dioses; es Palermo, Constantinopla y Valencia, es almadraba, y nave de vela latina. Es un monumento literario que nadie debería desconocer. Una obra maestra que perdurará.