gema
Durante mis vacaciones de semana santa he leído este libro, uno de los libros que hay actualmente en el mercado menos adecuados para las jornadas “religiosas” en las que el país está inmerso.

Francia, antes de la revolución francesa, en una villa burguesa aparece una niña a la que los dueños de la villa ponen el nombre de Judith por ser el santo del día. Resulta ser una joven inquieta, orgullosa y valiente. Crece rodeada de todos los privilegios y lujos que un burgués podría tener antes de la Revolución francesa, hasta la boda de su hermanastra, una boda con la que la novia no está conforme…tras la boda, que naturalmente se realiza y durante los tres días del banquete posterior, las vidas de las dos mujeres cambiarán para siempre. Helene, la novia, desaparece…y Judith se enamora.

A partir de ese momento y en uno de los momentos más convulsos de la Historia, Judith y Charles cruzarán sus caminos una y mil veces; se unirán, se odiarán, se amarán, se despreciarán…y acabarán juntos para siempre.

Me gusta mucho la prosa de este libro, sus descripciones, su literatura, todos sus giros y sus composiciones de lugar, su elegancia al contar actos tan terribles como los que sucedieron durante la revolución, la escritora es una de esas personas que sabe describir, que sabe contar…que de vez en cuando te da un pellizquito en el corazón…hasta….hasta que la historia que me estaba contando, se transforma en un culebrón. Entonces, todo lo que me había gustado de la narración se transforma en una pantalla de televisión, en la que con un acento afrancesado, dos jóvenes enamorados se aman y se odian, para contarme la misma historia de nuevo. La autora podía haber aprovechado un poco más ese alucinante escenario histórico en el que había decidido realizar su historia de amor y jugar un poco más con nosotros, lectores inconscientes y acercarnos incluso hasta el filo de la hoja que degolló a María Antonieta.

Para disfrutar de buenas descripciones.