gema
No todas las historias de amor tienen que ser entre un hombre y una mujer, a veces el amor más puro, el más sincero y el unico que será eterno es el amor de un padre por su hijo.

Si el amor fraternal se encuadra dentro de un mundo apocalíptico en el que no reconoces nada de lo que antes te parecía habitual, o no conoces nada...sencillamente por que nunca lo has conocido, ese amor se convierte en tu única válvula de escape, en tu clavo ardiendo, en tu salvación.

En la primera novela, que no la última de Cormac McCarthy que leeré, he descubierto una maravillosa novela de AMOR, un amor en mayusculas entre un padre y un hijo, un amor y una desesperación incontrolables, un deseo de estar siempre juntos y un mundo que se ha desmoronado a su alrededor convirtiéndose en un erial implacable en el que sobrevivir es la única meta. Escrito sin nombres, con adjetivos desgarradores, con pausas imposibles y descripciones implacables, me llevó hasta el llanto que tuve que controlar en el metro para no demostrar mi sensibilidad ante el duro mundo que nos rodea.

Solo puedo describirla con un adjetivo: EMOTIVA.

Deseando enfrentarme a ella en Inglés y recomendándola a todos los buenos lectores que por aquí se pasan (no son muchos, pero creo que buenos)

Para disfrutar de la buena literatura.
Eduardo Martínez

Afronto la crítica de esta novela con cierto temor, puesto que sé a ciencia cierta que el padre de la misma leerá estas líneas. Y como conozco de primera mano lo que significa ese “amor de padre”, los desvelos e ilusiones que conlleva, y el enorme (como esto es España quizás sería mejor decir titánico) esfuerzo que supone el llegar a ver algún día tus escritos en negro sobre blanco en las librerías, daré un veredicto rápido para tranquilidad de Rafael González. “El secreto de los dioses olvidados”, es un magnífico y honrado ejercicio de entretenimiento que combina con una naturalidad pasmosa géneros tan diversos como la novela histórica, la ciencia-ficción, la fantasía... En resumen, una muy buena novela de aventuras.

Dicho esto y con ánimo de entrar en detalles que, espero, sirvan al autor para conocer cómo ven los lectores su obra, pasaré a destripar la novela, en el buen sentido de la palabra. Como he dicho antes, en “El secreto de los dioses olvidados” Rafael González se lanza a la difícil tarea de combinar una enorme variedad de géneros literarios con el honrado fin de entretener al lector. Y a fe mía que lo logra de forma exitosa. La historia discurre en las postrimerías de los años veinte de una Europa muy distinta de la nuestra; una Europa donde los ejércitos germano-rusos de unas vencedoras Potencias Centrales en la Gran Guerra campan a sus anchas. Con media Francia ocupada, los servicios de inteligencia aliados llevan a cabo una guerra sucia y silenciosa con el fin de revertir la situación. En esta Europa convulsa, con sus frágiles juegos de alianzas, surge un descubrimiento relacionado con el mito de la Atlántida que puede cambiar la faz de la tierra para siempre. Es en este atractivo escenario ucrónico donde los protagonistas de la novela nos llevan de forma trepidante de una punta a otra del continente europeo, en pos de ese “secreto de los dioses olvidados” que reza el título de la obra.

Con un uso del lenguaje más que correcto, la narrativa de Rafael González tiene una peculiaridad que es tanto lo más original como lo más flojo de “El secreto de los dioses olvidados”, y que de trabajar en ello podría convertirse en su sello personal. Cuando uno lee esta, su primera novela publicada, no puede evitar la sensación de estar leyendo un comic novelado. La estructura narrativa se aleja de la tradicional para aproximarse a una más cercana al medio audiovisual. Creo que el autor debería profundizar mucho en esta línea, puliendo los agujeros negros que interrumpen la continuidad de la trama de una forma un tanto brusca (una lástima, vista la agilidad de la que puede hacer gala en gran parte de la novela), consiguiendo con ello una forma totalmente nueva de narrar. Sea como fuere aquí me tiene para comprobar, si hay suerte y sigue escribiendo, si su evolución va por ese camino que puede resultar sumamente interesante. Otro de los puntos débiles de la obra es el, en mi opinión, insuficiente desarrollo de los personajes. Estos se muestran un tanto planos, fríos al lector, impidiendo empatizar con los mismos, restándole gancho a la historia. No obstante cabe recordar que esto sucede en la inmensa mayoría de los autores nóveles. Es fácil suponer que los personajes para el escritor tienen un pasado y una enorme gama de matices que los hacen únicos. En su imaginación están vivos. Sin embargo el lector necesita de pequeños detalles que les doten de profundidad. Por poner un ejemplo cinematográfico, en la película Blade Runner algo en apariencia tan intrascendente como las fotos en blanco y negro del apartamento de Deckard cargan al personaje de una enorme profundidad. Lo hacen más humano a nuestros ojos. Sea como fuere estos dos pequeños peros no desmerecen, en absoluto, el conjunto de la novela, puesto que la trama se desarrolla ante nuestros ojos con la precisión de un mecanismo de relojería, en la que cada pieza ha sido colocada de antemano para terminar funcionando con una precisión fascinante.

En resumen, si es usted amable visitante de esta bitácora un amante de las buenas novelas de aventuras, en el sentido más clásico y hermoso, no deje pasar la oportunidad de descubrir “El secreto de los dioses olvidados”. No se arrepentirá.