gema
Mi padre fue a recogernos al cole, tanto a mi hermano como a mi nos extrañó ya que todos los adultos tenían cara seria. Había silencio en las calles que estaban medio vacias en ese día de finales de febrero. Mi hermano ya tenía 9 años y mi padre le dijo: han entrado en el congreso, él cambió la cara, yo con mis 6 años iba paseando por la calle, abrigada y sonriente, en la fria tarde de aquel febrero del 81, mi padre había ido a buscarme el cole, había salido antes de tiempo y iba a mi casa.
La lechería de mis padres estaba cerrada y las estanterías medio vacias, mi madre había escondido varias cajas de leche, magdalenas, huevos, yogures y pan.
En mi casa había un silencio estremecedor.
Mi madre y mi abuela se encontraban viendo la televisión, con los ojos desorbitados y asustadas, las manos de mi abuela estaban entrelazadas sobre su estomago y miraba asustada al Congreso. Mi madre miraba y se movía nerviosa: ¡Venga a merendar!, hoy no hay dibujos.
La televisión dejó de emitir imagenes y se empezó a oir el ruido de la radio, sé que estuvo funcionando toda la noche.
No recuerdo más, ese fue mi instante del 23 de Febrero de 1981.

Javier Cercas, escribe la Anatomía del instante que vivieron los protagonistas del golpe de estado que sufrió Adolfo Suarez en ese día. Para cualquier adicto a la historia y a sus historias es un libro imprescindible para disfrutar, entender y descubrir miles de instantes que acompañaron el instante solitario, vencido o vencedor y orgulloso de Adolfo Suarez, la persona que ayudó a realizar el paso del Franquismo a esto que ahora se denomina democracia.
No voy a entrar en cuestiones políticas, ni me gusta ni este es un espacio que lo merezca, solo diré que en el golpe de estado del 23F hubo demasiados malentendidos y demasiadas falsedades, los que lo vivieron lo sabrán.
Yo me quedo con mis recuerdos.
gema
Reconozco que estas vacaciones de verano he hecho el vago, ni siquiera he leido todo lo que debería, pero eso es algo que tiene remedio.

Mi primer libro del nuevo curso ha sido En el nombre del cerdo de Pablo Tusset, una novela de misterio mezclado con toques de psiquis y altamente social. Tiene un alto componente humorístico mezclado con grandes dosis de cinismo irónico.
Una mujer aparece asesinada y descuartizada, no sé si esta sería la palabra correcta, en un matadero de cerdos de un pequeño pueblo serrano, las partes que formaban el cuerpo de la mujer están diseccionadas, tampoco creo que esta sea la palabra correcta, como las de un cerdo, es más, algunas aparecen en una bandeja como las que puedes comprar en el super pero no meter en una bolsa de plástico ;)
En la boca tiene escrito EN EL NOMBRE DEL CERDO.
Desde la ciudad acude el comisario principal Pujol, un hombre a punto de jubilarse y de disfrutar de un merecido descanso junto a su mujer Mercedes, pero que a lo largo de la novela sufrirá una evolución/involución que comienza en el mismo viaje hacia el pueblecido del valle de Horlá, mientras en la radio se oye a Manu Chao. En Nueva York, T intenta comerse a bocados la gran manzana, pero una pelirroja irlandesa se mete en su camino, la violencia innata de P se lo come, se enamora de la ciudad y de sus sueños, recupera su psique y viaja con ella, y vuelve a España, para acabar en el pueblecito de Horlá donde se ha cometido el crimen.
La Psique juega un alto componente dentro del desenlace de la novela, el cinismo irónico del autor me encanta y sobre todo...me vuelve loca como escribe, hacía tiempo que no encontraba un libro escrito tan bien.
Gracias señor Tusset