gema
Cuando tenía siete años, mi madre me regaló el primero de todos los billetes dorados que me ha regalado la vida, tenía forma de libro: Charlie y la fabrica de chocolate. Hace 1 mes, en Dublin, compré mi primera edición de este libro en inglés, acompañado de su secuela Charlie and the great glass elevator.

Qué puedo decir de este libro sin que tenga algo que ver con cómo soy como persona, que me encantó en español cuando de pequeña, en lugar de comer, devoraba las hojas en que Willy Wonka llevaba a Charlie con otros cuatro niños, mucho menos agradables que el protagonista, por la fábrica. En este libro descubrí lo que es la educación, el respeto, la falta de medios y el poder de la supervivencia, enmarcado en una fabrica de chocolate, lo que hace de ello el paraíso de cualquier niño, y con el acompañamiento de adultos que son iguales que los niños a los que acompañan.

Qué decir también de los Oompa-Loompa, ahora he escuchado la sonoridad de sus canciones.

En cuanto a Charlie and the great glass elevator, sólo puedo decir que es una secuela levemente digna del libro que la precede, divertida e hilarante, sin pies ni cabeza, en que Roald Dahl saca a los mismos protagonistas del primer libro para hacerlos vivir aventuras espaciales y especiales, incluso atemporales.

Pero eso si, me sigo quedando con mi edición antigua, resobada y maltratada de aquel libro que me regaló mi madre, y que seguirá conmigo...
3 Responses
  1. A ver si entre mis miles de comics atrasados saco tiempo, porque me apetece enfrentarme a este libro tan chulo en la lengia que lo parió. jejeje!


  2. Agata Says:

    De pequeña,recuerdo la película antigua...
    Ahora,con dos churumbeles,recuerdo la película nueva...
    FANTÁSTICASSSSSS.Me gustaría volver a ser niña.Para comer tanto chocolate como el que pueda hasta reventar.PARA VER LA FÁBRICA POR DENTRO.


  3. Elwen Says:

    Roald Dahl es de esos escritores atemporales que todo niño debería leer. Sus historias estan tan llenas de diversión.

    De pequeña leí en inglés a Charlie, a los Twits, el Melocotón gigante. Muchas de sus obras hoy en día son películas o dibujos animados. La última de Burton es sencillamente genial.