jae Tanaka
De entrada reconozco que no conocía al guionista Nick Remender (no así al dibujante, Kieron Dwayer, uno de esos todoterreno que hace bueno lo que toca), pero he de reconocer que me ha sorprendido, y me guardo el nombre para futuras referencias.
El autor, en un mercado tan saturado como el de los zombies (ojo, que a mio no me cansará jamás, jeje), insufla, como se suele decir, un soplo de aire fresco. Me explico: hace tal ensalada de géneros que solo puede salir bien... una invasión zombi, los 70's mas sordidos y horteras, un prota calcado de Snake el Serpiente de Kurt Russell y porno cutre, con la impagable presencia de Ron Jeremy, ese hombre. El resultado es una limitada de 4 números llenos de sangruza, mal gusto, humor negro oscuro y muchas ganas de que el lector se lo pase de puta madre.
Recomendadisimo.
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gema
A Charlie Asher le cambia la vida en el hospital en que su mujer acaba de dar a luz a Sophie, junto a su cama Charlie ve a un hombre que se lleva un CD en la mano, pero es un hombre al que nadie más ve.
Charlie acaba de ver a un "mercader de la muerte", su vida cambiará para siempre.

Christopher Moore es un autor desternillante, hilarante, magnifico, con un poder de descripción impresionante y con una capacidad visual tremenda. Nos lleva en este magnifico retrato desde las situaciones mas surrealistas, dignas de los hermanos Marx; a unas conversaciones desternillantes, a una situación posible pero increíble.
Libro corto, digno de leer, muy recomendable si quieres destacar en cualquiera de los sitios en que lo leas, o te tapas la boca para ahogar una carcajada más, o la dejas salir junto con el estres que a todos nos acompaña.
Si te quieres reír de la muerte...y de toda la parafernalia que la rodea, tienes que leértelo.
Alfonso
Oh! tremendo Capote....
Hace tiempo que tras leer varias de sus historias cortas incluida "desayuno con diamantes", tenía en el punto de mira literario lo que todo el mundo denomina como su gran obra (uff, y vaya si lo es...)
Toma un asesinato múltiple real como punto de partida y busca un título en el que intenta representar a todas las partes, "a sangre fría" matan a una familia bien, pero también "a sangre fría" juzga la sociedad con un veredicto ya formado de antemano, la misma que "a sangre fría" acabará con las vidas de los inculpados colgando de una cuerda en un sórdido granero de Kansas.
El libro es una verdadera obra de arte narrativa entre la novela y el periodismo, se mezcla la realidad con aquello que el autor considera a bien añadir para alcanzar su meta, que al final es poner al lector en la piel de todos y cada uno de los personajes, víctimas, verdugos, investigadores, todos tienen un porqué, las circunstancias de sus vidas han guiado sus pasos y Capote entra en todas ellas de una forma magistral consiguiendo ponerte en cada pellejo.
Cierra la historia con un buen alegato sobre la pena capital, que al fin y al cabo es otra manera de asesinar "a sangre fría"
Desde mi punto de vista, un imprescindible....
La lástima, que ya no se usen portadistas, un 2'5 a las portadas gettyimages y un 0 a las imágenes de la película en cubierta (al precio que están....)
gema
Cuando su madre la acompañaba a la casa de acogida junto con su hermano, Liesel tuvo una visita inesperada...la muerte, que robo el alma de su hermano, pero ella no se quedo atrás y robo su primer libro, aunque no sabia ni leer.

Alemania, segunda guerra mundial, una niña que roba libros, un amigo que se quiere parecer a Jesse Owens, un padre de acogida que todas las noches la acompaña en sus pesadillas, una madre con cucharas de madera, una vecina que escupe en la puerta, una puerta de una biblioteca con la ventana abierta, una seguidora de Hitler, un judío escondido que come pan....

Sentimientos, muchos sentimientos encontrados, Liesel sigue robando libros durante toda su vida y un libro la salva de una visita de la dama de negro que guardara su libro hasta que tenga que ir a recogerla cuando sea una señora mayor.

En un libro extraño, cargado de simbolismo y metáforas inconclusas, con dibujos llenos de palabras que llueven sentimientos, la muerte nos lleva desde la muerte del hermano de Liesel hasta la muerte de la ladrona dentro de una etapa que ningún ser humano hubiera merecido conocer.

Es uno de esos pocos libros que hacen llorar...
Eduardo Martínez

España, para nuestra fortuna como lectores, sigue siendo una potencia mundial en lo que respecta a la literatura. Gozamos del enorme privilegio de contar con una enorme nómina de autores de primera fila en todos los géneros capaces de mirar de tu a tu, tanto en calidad literaria como en ventas, a cualquier otro escritor de allende nuestras fronteras. Si bien el panorama literario patrio está trufado de grandes figuras inamovibles, no es menos cierto que año tras año surgen nuevos talentos capaces de renovar constantemente la nómina de escritores por descubrir. En los últimos diez años la lista de escritores que uno no debe perderse se ha engrosado con los nombres de gente como Javier Cercas, Albert Sánchez-Piñol, León Arsenal, Félix J. Palma, Eduardo Vaquerizo, Óscar Esquivias… Todos ellos escritores de sobrado talento y demostrada creatividad.

De esa nómina en constante aumento hay un escritor auténticamente genial. Un hombre capaz de escribir lo que se le ponga en la bisectriz. Su nombre real es David Homedes Cameo, aunque los lectores le conocemos como Pablo Tusset. Tres son las novelas que Pablo Tusset nos ha regalado hasta la fecha. La primera y que le llevó a la fama, Lo mejor que le puede pasar a un cruasán (Lengua de Trapo, 2001), combinaba de forma asombrosa lo mejor de la novela policíaca con un sentido del humor en perfecto equilibrio entre el humor grueso y la más fina e inteligente ironía. Su siguiente novela, En el nombre del cerdo (Destino, 2006), abandonaría por completo ese humor tan irónico para levantar una novela negra, dura y descarnada, que se adentra de lleno en la mente de un psicópata. Ahora, tres años después, Pablo Tusset vuelve demostrar que escribe lo que se le pone en las narices con Sakamura, Corrales y los muertos rientes (Destino, 2009).

Sakamura, Corrales y los muertos rientes es una vez más novela policíaca, si. La historia, que se desarrolla en una España tan "inexistente" como real, se inicia con la aparición de los cadáveres de tres turistas extranjeros en plena Costa Brava, “coloraos” como cangrejos y sonrientes como idiotas, y se desarrolla en la surrealista investigación del surrealista caso por parte de una aun más surrealista pareja: Sakamura, inspector de la Interpol y maestro zen, y Rafael Corrales, Cabo de la Guardia Civil de Aduanas cien por cien cañí, nacido en Carabanchel, “Madriz”, y destinado desde hace la tira de años a Calabella, en plena Costa Brava. Pero no es solo eso. Esta novela, francamente hilarante hasta el punto de arrancar más de una carcajada, es una fina sátira de esta España nación de naciones. Pablo Tusset se cachondea como solo puede hacer un genio de derechas e izquierdas, de nacionalistas periféricos y centrales, de monárquicos y republicanos.

En definitiva, este maravilloso y descacharrante chiste de casi trescientas páginas que se leen del tirón es algo más que una novela, es un fantástico recordatorio de lo sano que es reírse de uno mismo. Una novela que usted, visitante de estos billetes de ida y vuelta y por lo tanto amante de la lectura, no se debe perder.