jae Tanaka
Si hay algo que nos gusta a los españoles es, después de la tortilla de patata y de aparentar, hurgar en la herida, remover la mierda, y ahondar en nuestras miserias. De ahí que el 90% de las películas que se rueden en el país traten sobre un tema que ya apesta: la puñetera Guerra Civil, y lo mismo pasa con la narrativa... Anda que no dio por culo y para rato el enano filogay del Ferrol...
La cosa es que a mi es una temática que me gusta, igual porque, al no haberla vivido, soy capaz de sacarle un tono romántico al asunto, tono que no tiene en absoluto, desde luego. Al autor de la novela le ocurre lo mismo: en ese marco de miserias, catetismo talibán (se puiede llamar talibán a un cristiano de misa diaria?) y asesinatos de tapadillo y casi gratis, encuadra una historia que, aunque sabes como se va a solucionar desde que te expone la trama completa, atrae.
El autor no escribe mal, bien tampoco. Peca de reiterativo y su lenguaje se pasa de florido, pero consigue escribir una novelita interesante y atractiva, más por que por la trama, por el retrato de un pueblo de posguerra que tiene de todo, rojos, nacionales, asesinatos, santas, y su tonto de rigor.

2 Responses
  1. gema Says:

    Una gran recomendacion para una novelilla muy interesante, totalmente de acuerdo contigo en que el autor se pasa de redundante y te da los mismos datos en varias ocasiones...pero si, atrapa...
    Para mi punto de vista...sobra el ultimo capitulo


  2. Paco López Mengual Says:

    Entre las muchas verdades de la reseña sobre El mapa de un crimen, me gustaría destacar el comentario sobre el género Guerra Civil. Es cierto que estamos logrando, más en el campo cinematográfico que en el literario, que el lector/ espectador huya de las obras ambientadas en este periodo histórico. La razones..., muchas: las historias simplistas de buenos y de malos, los personajes planos y estereotipados, la burda tendenciosidad política. Una pena; somos muchos a los que nos atrae la época; no olvidemos que fue la última guerra romántica, y que hasta Risk, el de Casablanca, estuvo peleando ella.