Javier Almazan


Después de haberme castigado los sentidos con la primera entrega de "Juego de Truños", perdón, "de Tronos", recalar en las laberínticas calles de Santuario, ciudad en la que transcurre "El Mundo de los Ladrones" es como leerse "Drácula" después de la Saga de Crepúsculo: una bendición, y también una constatación de que el género humano se precipita hacia el abismo. Que la fantasía de todo a cien de R.R. Martin tenga más éxito que obras como la de Sapkowski, Baker o Anderson es muestra más que suficiente de podredumbre intelectual, y eso es algo que ni siquiera Uatu puede permitirse observar de brazos cruzados.
Con respecto a "El Mundo de los Ladrones", decir que es un conjunto de relatos compilado y dirigido por Robert Asprin, del que por desgracia sólo han llegado traducidos al castellano dos de los más de doce libros ambientados en ese universo, del que hasta existe manual de rol. Arropado por grandísimos autores Asprin compone un mundo sólido, coherente, plagado de personajes que, aunque sólo ocupen un par de páginas se hacen su hueco en el corazón del lector. "El Mundo de los Ladrones" se lee de tirón, con ganas, por el placer de leer, sin necesidad de recurrir a cliffhangers ridículos ni a tramas rebuscadas: el simple hecho de establecer un impuesto abusivo en el barrio de las prostitutas se convierte en 30 o 40 páginas deliciosas llenas de costumbrismo, magia y narrativa sin doble fondo.
A pesar de estar escrito a muchas manos, todas ellas con estilo propio, no es para nada irregular: todos los autores saben lo que tiene que hacer y ponen su parte en la construcción de Santuario sin descompensar la estructura. Todos los personajes son creíbles, todos parecen estar viviendo en la ciudad, no apareciendo sólo porque lo requiere la trama. Santuario respira, y detrás de las fachadas hay viviendas, no estructuras de madera que sostengan una pared falsa.
En definitiva, fantasía de verdad.


Javier Almazan
Toca hablar de mi visita a este nuevo fenómeno mediático que es "Juego de Tronos". Gracias a la serie de HBO, hordas de advenedizos que sin haber tocado un libro de fantasía en su vida ahora devoran las novelas de Martin, han sacado de su ghetto, y para su desgracia, a un género que hasta ahora había estado reservado a las oscuras mazmorras de los frikis. Los de verdad, digo, no los que se han puesto de moda ahora. Porque para ser friki no basta con leer fantasía, no señor... te has tenido que llevar más de un balonazo por ello. Por eso, muestro aquí mi más ardiente desprecio a todos los que leen "Canción de Hielo y Fuego" sin haber visitado antes Faerûn, Nemedia o Melniboné. Orino sobre vuestras tumbas.
Zanjado el tema de las consideraciones personales, paso a la obra en sí. La llaman "novela río"... y tanto!!! Al haber leído la novela en formato digital ignoraba por completo el número de páginas totales del volumen, así que cuando me leí una página y en la siguiente ponía "fin" me quedé con el mismo cuerpo que cuando me terminé el capítulo anterior, no hay un cambio realmente drástico en la trama que represente un buen punto para hacer un punto y aparte. Después de tanto punto de giro, uno más no es suficiente para cerrar una primera novela. No me he quedado con más ganas de seguir leyendo que con cualquier otro capítulo.
Con respecto a los personajes, será que tengo un sentido del honor un poco rancio, pero poner de protagonistas a una panda de traidores y usurpadores no es que me haya hecho conectar con ellos. Además, una de los grandes reclamos de estas novelas es su supuestamente atractivo e innecesariamente numeroso elenco. La mayoría de los personajes portagonistas (los Stark, Los Tulli y los Lannister) me han parecido planos, arquetípicos ad nauseam previsibles y aburridos, a lo mejor en las siguientes novelas evolucionan, pero en esta primera... y no les faltan motivos para haber podido tomar decisiones diferentes a las evidentes. Así que, puestos a elegir, ni Stark, ni Tulli, ni Lannister... yo me quedo con Danerys Targaryen. No es que sea la leche, pero por lo menos tiene un punto de desarrollo desde un A típico a un B más que previsible que le falta al resto. La prosa de Martin tampoco es que ayude. Fácil y lineal, sin creatividad alguna, exceptuando las tediosas descripciones de las comidas y los coloridos atuendos de los caballeros (Go Go Power Rangers!!!).
Pero no todo es aborrecible en "Canción de Hielo y Fuego". Tiene un ritmo perfecto, impecable, magistral. "Juego de Tronos" no aporta nada a la literatura fantástica, pero es un manual de ritmo narrativo que no se debe pasar por alto... no obstante, ha sido HBO ("madre" de "Roma", "Band of Brothers", "The Wire"...) quién ha visto su potencial como serie. Y por eso mismo creo que esperaré a que se estrene la segunda temporada para retomar "Canción de Hielo y Fuego".

Y ahora, si me disculpan, me espera Robert E. Howard.